Igualdad de las mujeres: la autonomía económica como pilar fundamental

La autonomía económica, clave para convertir la igualdad legal de las mujeres en igualdad real

La igualdad formal no garantiza que las mujeres puedan ejercer plenamente sus derechos. La autonomía económica y la participación en la toma de decisiones son esenciales para cerrar la brecha de género.

En el contexto del Día Internacional de la Mujer 2026, la ONG CODESPA subraya que, aunque el reconocimiento de los derechos legales es esencial, por sí solo no garantiza una igualdad efectiva. Con el lema “Derechos. Justicia. Acción. Para todas las mujeres y niñas”, esta fecha visibiliza la brecha persistente entre la igualdad establecida en las leyes y la que realmente viven las mujeres en su día a día.

Los datos globales muestran que la brecha sigue siendo considerable. Según el informe Women, Business and the Law 2024 del Banco Mundial, las mujeres poseen apenas el 64 % de los derechos legales que tienen los hombres. Por otra parte, ONU Mujeres y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señalan que casi seis de cada diez mujeres trabajan en la economía informal, lo que implica ausencia de protección social y garantías laborales básicas. Estas cifras reflejan que la igualdad jurídica, aunque esencial, no se traduce automáticamente en equidad efectiva.

La autonomía económica como herramienta de empoderamiento

CODESPA destaca que la autonomía económica es un elemento clave para que las mujeres ejerzan plenamente sus derechos, ya que disponer de ingresos propios les brinda la posibilidad de involucrarse en las decisiones de su hogar y de su comunidad, además de disminuir la dependencia estructural que muchas viven. Desde la organización señalan que “la justicia para las mujeres no solo queda plasmada en las leyes; se materializa cuando una mujer puede asegurar ingresos constantes y tomar parte en las decisiones que influyen en su entorno”.

Durante más de cuatro décadas, CODESPA ha llevado a cabo programas en 34 países de América Latina, África y Asia destinados a impulsar la autonomía económica de las mujeres. Estas acciones integran capacitación técnica y empresarial ajustada a cada realidad, facilitan el acceso a financiación o recursos productivos, ofrecen acompañamiento permanente en campo, colaboran con líderes comunitarios y fomentan la presencia femenina en espacios donde se toman decisiones.

Un componente central de estas estrategias es la creación y fortalecimiento de asociaciones de mujeres, que permiten compartir riesgos, intercambiar conocimientos y mejorar la capacidad de negociación dentro de la comunidad. El objetivo no se limita al incremento de ingresos, sino que busca ampliar el poder de decisión de las mujeres sobre su economía, su tiempo y su entorno social.

Transformaciones tangibles en comunidades vulnerables

La experiencia en terreno evidencia que disponer de recursos y opciones de formación puede transformar profundamente la vida de las mujeres y de sus comunidades. En el Corredor Seco de Guatemala, una zona marcada por la inseguridad alimentaria y los efectos del cambio climático, María Elisa tomó parte en un proyecto productivo impulsado por CODESPA. Al principio intervenía muy poco en las reuniones, pero después de recibir capacitación técnica y de integrarse durante tres años en espacios de gestión colectiva, su participación se afianzó. Con los ingresos obtenidos y la experiencia acumulada, hoy integra el comité de desarrollo local, donde contribuye activamente a las decisiones que afectan a su comunidad.

En el altiplano boliviano, en Pacajes, Lizeth y Estela Tantacalle contaban con habilidades artesanales heredadas de sus familias, pero carecían de acceso a mercados. A través de formación empresarial y acompañamiento, lograron profesionalizar sus productos, diversificar diseños y vender a través de canales digitales. La marca que hoy gestionan genera ingresos estables, ha incorporado a otras mujeres de la comunidad y ha contribuido a reducir la migración hacia las ciudades. Este caso demuestra que la autonomía económica fortalece la participación femenina en decisiones familiares y comunitarias, más allá del impacto financiero.

Los ejemplos evidencian un patrón consistente: cuando las mujeres logran ingresos propios y regulares, se fortalece su influencia en decisiones fundamentales. Su implicación en asociaciones, el acceso a información financiera y la interacción directa con clientes y proveedores amplían su presencia en ámbitos como la educación, las inversiones productivas y la dinámica comunitaria. CODESPA destaca que el empoderamiento económico constituye uno de los medios más efectivos para disminuir la dependencia estructural.

Rumbo a una igualdad genuina que trascienda el 8 de marzo

Aun con los progresos jurídicos alcanzados, ningún país ha logrado eliminar por completo las desigualdades de género, según señalan los principales organismos internacionales. No obstante, el debate público tiende a concentrarse en ajustes legislativos y en políticas de igualdad formal. Para CODESPA, esta conversación debe ir más allá: el reconocimiento legal de los derechos no es suficiente, se requiere impulsar políticas e inversiones que faciliten a las mujeres generar ingresos propios y asumir un papel activo en los procesos de decisión.

La organización subraya que la igualdad ante la ley solo cobra sentido cuando se respalda con estrategias constantes de inclusión económica, de modo que los derechos formales puedan convertirse en avances reales y perdurables para mujeres y niñas, mitigando desigualdades arraigadas y fortaleciendo el progreso social y económico dentro de sus comunidades.

La consolidación de la autonomía económica, sumada a la capacitación, la generación de ingresos y la implicación en la toma de decisiones, se convierte en un elemento esencial para convertir la igualdad jurídica en una igualdad plenamente efectiva. El Día Internacional de la Mujer recuerda que la defensa de los derechos de las mujeres exige medidas constantes y tangibles que trasciendan lo meramente legal.

Las experiencias acumuladas en Guatemala, Bolivia y otros países donde CODESPA ha intervenido evidencian que las transformaciones pueden lograrse cuando las mujeres disponen de recursos, acompañamiento y oportunidades reales para participar en la toma de decisiones; la articulación entre derechos legales, independencia económica y una implicación activa constituye el elemento que separa la igualdad meramente declarada de aquella que se vive plenamente en la realidad.

A medida que surgen nuevas políticas y programas, el reto radica en lograr que la igualdad jurídica se convierta en oportunidades concretas, garantizando que todas las mujeres puedan ejercer plenamente sus derechos y participar de forma activa en la vida económica y social de sus comunidades.

Por Osmarlim Briceño

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