La policía china detiene a varios empleados de Evergrande un mes después de declararse en bancarrota en EEUU | Economía

La crisis de ladrillo en China se adentra en una nueva fase: la judicial. La policía del gigante asiático ha detenido, por primera vez, a varios empleados de Evergrande Financial Wealth, el brazo financiero de la promotora inmobiliaria más endeudada del mundo. Los arrestos, de los que se desconocen los detalles (número de personas, cargos, causas…), fueron anunciados el sábado por las autoridades de Shenzhen, donde la compañía china tiene su sede, con un mensaje en el que solicitaba además la colaboración de los “inversores” para cursar sus “quejas”.

La nota policial aporta una única información concreta: entre los “sospechosos criminales” figura un trabajador “de nombre Du” (algunos medios especulan que podría tratarse de uno de los directivos de la empresa), y asegura que las investigaciones siguen en marcha. La unidad subsidiaria ya dio un primer paso en falso en 2021, cuando seis empleados amortizaron productos de gestión de patrimonios antes de las fechas previstas. Aquel episodio se zanjó con la obligación de los trabajadores de devolver los fondos y una amonestación, según la empresa. Para entonces, Evergrande era un cúmulo de deudas y estaba asediada por acreedores, inversores y proveedores.

El grupo, que arrastra graves problemas financieros desde hace años, comunicó el mes pasado unas pérdidas de 33.012 millones de yuanes (4.198 millones de euros) en el primer semestre de 2023. Tan solo una semana antes —hace ahora un mes— había anunciado que se acogía a la ley de bancarrota en Estados Unidos. A principios de septiembre, su principal subsidiaria, Hengda Real Estate, comunicó que se enfrentaba a al menos 1.931 litigios por un importe de 437.743 millones de yuanes (56.430 millones de euros).

La compañía, carente de liquidez, se enfrentó a finales de 2021 a su primer impago de deuda en dólares. Desde entonces se encuentra inmersa en un complejo proceso de reestructuración, pero sigue sin ser capaz de hacer frente a sus pasivos.

Caída en bolsa

Tras la noticia de los arrestos, las acciones de la que llegó a ser una de las mayores constructoras chinas —1.300 promociones en 280 ciudades— han llegado a caer este lunes hasta un 25% en la bolsa de Hong Kong, a la que regresó hace menos de un mes tras casi año y medio suspendida de cotización; el descenso se ha ido moderando a medida que avanzaba el día.

Country Garden, la otra gran promotora china que ha coqueteado con el precipicio financiero en las últimas semanas, se ha visto arrastrada por el efecto Evergrande: sus títulos se han dejado más de un 2,8% en la Bolsa hongkonesa. El Hang Sheng, índice de la Bolsa de Hong Kong, ha cerrado con una caída del 1,4% lastrado, entre otras, por ambas inmobiliarias.

Las complicaciones de estos dos gigantes son una metáfora del frenazo del ladrillo en la República Popular: antaño motor de crecimiento y hoy fuente de quebraderos de cabeza para los mandos comunistas en Pekín. Con el consumo estancado desde la pandemia, el Gobierno chino ha propuesto en las últimas semanas diversas iniciativas para estimular la compra de viviendas.

El declive de esta industria, que representa cerca de un cuarto del PIB chino, empeoró de nuevo en agosto: cayeron los precios de la vivienda nueva (a su mayor ritmo en 10 meses), la inversión en promociones (lleva 18 meses en descenso) y las ventas (arrastran 26 meses consecutivos de tendencia a la baja), según cálculos de Reuters a partir de las datos oficiales de China.

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