Con el Maidstone vuelve la mística de la Copa inglesa, el torneo más antiguo del mundo | Fútbol | Deportes

El torneo más antiguo del mundo transita por una de sus estaciones más bellas en la primera semana de enero. La Premier League hace mutis ante la tercera ronda de la Copa inglesa, punto de encuentro entre poderosos y meritorios, la eliminatoria que por supuesto se celebra a partido único y sin cabezas de serie en el sorteo, en la que se incorporan los 44 equipos de las dos primeras categorías y llegan 20 supervivientes que perviven no sólo desde las dos rondas anteriores: siempre hay algún intrépido que escala desde las preliminares. Por ejemplo el más modesto, el Maidstone United, un club de la sexta división que recibió en su feudo, 50 kilómetros al sureste de Londres, al Stevenage, de la League One, el tercer escalón del balompié de las Islas. Ganó (1-0) el Maidstone, que en inglés significa “piedra de doncellas” porque allí, en el condado de Kent, solían reunirse en torno a un megalito, y evidenció toda la mística de una competición pródiga en cuentos de hadas. Tras superar seis eliminatorias ya está entre los 32 mejores conjuntos de la competición.

La sacrosanta Football Association Challenge Cup involucró al inicio de esta temporada a 732 equipos. Tenían derecho a inscribirse todos los que juegan en las nueve primeras categorías. Para cubrir algunas renuncias se alistó a siete escuadras del décimo escalón. En España supondría que todos los equipos del país hasta mitad de tabla de las diferentes Preferentes Autonómicas tuvieran derecho a participar. Los primeros emparejamientos, los de la Extra Preliminary Round, se celebraron el primer fin de semana de agosto y pusieron en liza 208 partidos. 45 de ellos tuvieron que repetirse porque, hasta las semifinales que ya se juegan en Wembley, el empate conlleva un replay en el campo del visitante. Antes de 1991 se jugaban sucesivos replays hasta que hubiese un ganador. Fue entonces cuando se introdujeron las tandas de penaltis para desempatar.

La Copa es rito y tradición en la tierra que vio nacer el fútbol. Emergió en 1871 cuando el desarrollo del ferrocarril hizo posible que se pudiese competir a lo largo de todo el país. Una década después los equipos ya pagaban dinero a sus futbolistas, antes incluso de que se fundase la Liga, en 1888. Para entonces la Copa ya había alimentado grandes rivalidades entre ciudades que exponían sus diferencias con un balón por medio. Luego impulsó la presencia de la radio en los estadios (1927). O la de la televisión (1938). Ambas debutaron en la Copa. Antes, en 1923, se había construido un gran estadio en Londres para acoger las finales. Entonces se anunció la presencia de más de 126.000 seguidores en Wembley, entre ellos el rey Jorge V, pero todo se desbordó y el gentío se agolpó para presenciar el partido junto a las líneas que delimitaban el campo. Una icónica imagen de un policía a lomos de un caballo blanco dispersando a la multitud deja eterna constancia de aquel maravilloso caos. No había partido más grande que la final de la Copa inglesa.

Imagen del partido en el estadio Gallagher, en Maidstone.ANDREW BOYERS (Action Images)

Todo ese legado heroico, mágico y romántico se vierte cada mes de enero en la tercera ronda. Pasan los años, hay menos barro (el Maidstone de hecho ganó sobre una superficie sintética), pero no se dejan de escribir páginas de historia futbolística. Por ejemplo las del noreste de Inglaterra, donde entre los estuarios de los ríos Wear y Tyne dos ciudades separadas por 19 kilómetros dirimen una rivalidad secular. El Sunderland, que tras visitar los infiernos después de dejar la Premier en 2017 pelea ahora por entrar en los playoff que le traiga de regreso entre los grandes, recibió al Newcastle, algo así como un vecino rico pero que en los últimos nueve derbis no le había podido ganar.

El duelo fue más electrizante en la previa que sobre el campo, donde los visitantes impusieron su nivel con goles de Ballard, en propia puerta tras centro al área de Joelinton, y doblete de Isak. Hacía casi ocho años que no se medían ambos equipos. Sólo entre 1934 y 1948, con la Segunda Guerra Mundial por medio, habían estado tanto tiempo sin hacerlo. No tuvo opciones el Sunderland (0-3), que alineó a siete futbolistas que no pasan de los 23 años, entre ellos Jobe Bellingham, el hermano pequeño del astro del Real Madrid. A él y a la mayor parte de sus noveles compañeros la cita les quedó grande.

El sábado se saldó sin sorpresas para los equipos de la Premier. El Sheffield venció en Gillingham (0-4), el Bournemouth al Queens Park Rangers (2-3), el Brighton remontó en Stoke (2-4), el Chelsea abrumó al Preston (4-0) y el Aston Villa resolvió a tres minutos del noventa su duelo en Middelsbrough. Este domingo se disputan ocho eliminatorias más. El Manchester City recibe al Huddersfield y el West Ham al Bristol City, dos rivales de la Championship. Pero el gran duelo se libra en el Emirates entre Arsenal y Liverpool.

Las peculiaridades de la Copa francesa

En Francia también hay fin de semana copero. El PSG visita en jornada dominical al Revel, de la sexta categoría, que difundió en sus redes sociales un video de unos colegiales que pedían a Luis Enrique que le dé minutos a Mbappé para poder disfrutar de su talento. El partido se celebrará en Castres, una localidad en cuyo estadio caben más personas de las que viven en Revel, donde no llegan a los 10.000 habitantes.

La Copa gala también tiene sus peculiaridades porque está abierta a clubs de antiguas colonias. Dos equipos de ultramar sobrevivían entre los últimos 64. Este sábado quedaron apeados. El Golden Lion de Saint Joseph perdió en su visita al Lille (12-0), pero volverá a Martinica orgulloso. También cayó el representante de otra isla caribeña, el Le Moule de Guadalupe.

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